No soy fan de Oasis, no fui a verlos cuando vinieron hace unos años ni fui a ver a su ex-líder, Noel Gallagher, el viernes pasado en San Marcos. Tampoco me llegaron muchos comentarios sobre la música que se tocó en el concierto. Normalmente habría pasado casi desapercibido para mí. Sin embargo, como muchos otros, no pude evitar enterarme de algo muy puntual que escribió en su blog después de este concierto y del pequeño revuelo que causó. Dijo, vaya horror, que Lima apesta a pescado…
Claro que, al leer el post entero, también me enteré de que casi todo lo que decía Gallagher sobre nuestra ciudad y público era bastante positivo y consideró que fue un concierto de los buenos (cosa que hasta fue mal traducida por algunos medios) y que la pasó muy bien. Es más, también dio a entender que le gusta el pisco sour ya que había tenido tremenda resaca por tomarse más de diez. Y sabemos cómo les encanta a muchos que nos digan que les gusta el pisco sour, el cebiche, Machu Picchu, así no hayan venido de turismo sino por su trabajo… Pero sólo trascendió públicamente ese pequeño detalle “negativo”.
¿Negativo? Todos sabemos que cada cierto tiempo Lima apesta a pescado. No sé, quizás no llegue ese olor periódico hasta La Molina, Ate o Chaclacayo, pero si vives relativamente cerca al mar (incluso en el Centro de Lima) sabes que cada cuantas semanas, y sobre todo en días nublados como hoy, nos invade un olor que no llega a ser nauseabundo pero que definitivamente no es agradable.
¿Por qué nos friega tanto que un extranjero repita lo que millones de limeños sabemos desde que nacemos? Lo han tomado como una crítica negativa pero para mí es un simple dato. Apestamos a pescado. No sé si por fenómenos marítimos, por desechos industriales de las fábricas de harina, o qué, pero es innegable que a veces apestamos. Para mí es un hecho y no importa si lo dice un peruano, un inglés o un marciano.
Sé que no es lo mismo, pero me hace recordar un poco al escándalo desmedido que causó una crítica mixta (no negativa, solo mixta) del New York Times al restaurante de Gastón Acurio. En esa ocasión algunas voces lúcidas anotaron que lo que pasa es que no sabemos cómo manejar que nos hagan recordar nuestros defectos o errores porque ni en la gastronomía ni en otros campos (en el arte en general) existe acá la crítica bien informada en los medios masivos. A veces solo existe la “franela” entre amigos y conocidos o, si no lo son, simplemente no aparecen. Otras, básicamente se repite las cosas positivas dichas por otros o los datos básicos.
Ahora, esto no es totalmente cierto en el rock. En algunos medios grandes como El Comercio sí llegan a aparecer comentarios que no son simples “cherrys” sino que miran tanto lo positivo como lo negativo en las obras reseñadas. A veces son incluso duramente negativos. Y en medios alternativos la crítica ha sido a veces muy dura (y hasta valientemente, ya que una vez hace más de 10 años una banda agredió físicamente a un crítico de la revista Caleta por lo que dijo de su disco…). Pero esas son excepciones, en la gran mayoría de espacios no existe, apenas hay lugar para que mencionen al rock en sus agendas, y (seamos sinceros) no hay en la mayoría de medios siquiera personas conocedoras del tema para poder dar una apreciación informada de algún nuevo lanzamiento o concierto.
El resultado de esta falta de crítica, combinado seguramente con algo de nuestra idiosincrasia y nuestra tendencia a formar pequeñas “argollas” y a favorecer a nuestras “tribus”, es que seamos hipersensibles a cualquier comentario que resalte aspectos negativos que parezcan involucrarnos. Al no entender bien la crítica, todo lo tomamos de manera “personal”, incluso encontramos ataques personales donde simplemente se cuestiona el sentido común. Y reaccionamos también de esa manera.
Hace unos años publiqué un artículo en la revista Dedo Medio donde argumentaba que “A Hard Day’s Night” es el disco más importante de los Beatles. Me pareció alucinante la cantidad de comentarios indignados que inmediatamente atacaban mis credenciales personales con preguntas como “¿quién es este para hablar de los Beatles?”. ¿Importaba mucho quién era yo? No, no tanto. Importan los argumentos y que la información sea más o menos exacta. Pero cuando veían que su sentido común era cuestionado (o sea, el que dice que el Sgt Pepper es el mejor, por ejemplo) se sentían personalmente agraviados.
Nada es perfecto. Hasta a mis discos favoritos del rock clásico les encuentro fallas y no por eso los quiero menos. El Revolver de los Beatles pierde brillo con Yellow Submarine, que casi siempre salto al escucharlo. El Sticky Fingers de los Stones pierde un poco de impulso en You Gotta Move (aunque también me gusta). El Who’s Next de The Who es casi perfecto pero si no estás de humor para canciones largas, el cierre con Won’t Get Fooled Again puede ponerte impaciente. Reconozco sus pequeña imperfecciones y si me hacen notar otras, no me ofenderé ni harán que me gusten menos.
Palabras finales para los que se ofenden porque les recuerdan que nuestra querida ciudad apesta a pescado: Una crítica no es como un insulto a tu madre, y encima esto era más cercano a un dato incómodo que a una opinión. Si es una opinión bien informada, no te ofendas si no estás de acuerdo. Haz un mejor argumento informado para contrarrestarla o, si no vale la pena ese esfuerzo, mejor ignórala nomás.















Es un hecho de que ciertos peruanos se ofendes por simples tonterías (noticias manipuladas por quienes se hacen pasar por periodistas).
Una cosa, Alberto Solis: si antes los artistas no venían eran por cuestiones financieras, el alto porcentaje de impuestos me parece que no hacía rentable el negocio. Ahora que los costes se han reducido, voila! Las bandas y artistas con quienes muchos han soñado, ahora pueden pisar suelo peruano. Según tu lógica, ¿tiene sentido alguno que, por ejemplo, PAUL McCARTNEY venga a Perú sólo porque le falta billete? Es de locos…
Ese es el resultado de un pensamiento simplòn y sensacionalista…que hace escàndalo de lo màs mìnimo…preocupense de otros problemas mas importantes y trascendentales que nos afectan a todos y menos de un comentario sincero.
Lima a veces apesta a pescado muerto, ¿quién puede negar eso? No entiendo porque se ofenden por un comentario que es verdad. Les critican su comida y lloran, les critican algo de su país y lloran…seamos más realistas.
Es cierto que Lima olia a pescado, o mejor dicho olia a mar movido! debio expresarse asi y no como lo dijo de APESTAR, esa fue una forma despectiva, el resto si le gusto o no si canto bello o no?? lo sepultó, ademas estos personajes cuando estan es todo su apogeo nunca vienen cuando les falta billete, ahi mismo vienen al Perú o a los paises latinos a darnos palmaditas en el hombro y a escuchar sus gallasos de viejos, asi no juega Peru!, elogien a su gente peruana, y darle su merecido en el sentido que ellos deben de agradecer al pais que lo acoge, diciendo se siente el olor de mar, eso de apesta ya sabe lo que a el…….le……………
Estimado Hugo, normalmente borraría tu comentario por ofensivo, pero en este caso no queda claro ni siquiera a quién estás insultando. Noel Gallagher es inglés, el autor de la nota es peruano, y al parecer el resto de comentaristas también. ¿A cuál enemigo chileno imaginario estás atacando con tus mayúsculas?
saludos